Elegir la potencia del aire acondicionado es la decisión más importante y la que más gente falla. Ni el equipo más caro ni el más grande son la respuesta: lo que necesitas es el que se ajusta a tu estancia. Aquí te explicamos cómo se calculan las frigorías y qué corrige ese cálculo, con el ejemplo de una vivienda tipo de Madrid.
Qué es una frigoría (y por qué importa)
La frigoría mide la capacidad de enfriamiento del equipo. Verás la potencia expresada en frigorías/hora (fg/h) o en vatios (W) —1.000 frigorías equivalen a unos 1.163 W de frío—. También se habla de “kilos”: un equipo de “2.000 frigorías” y uno de “2.150 fg/h” son prácticamente lo mismo. Lo que importa es que esa cifra encaje con la estancia: ni corta ni sobrada.
La regla básica: 100 frigorías por metro cuadrado
El punto de partida más usado es 100 frigorías por m². Para un salón de 25 m², eso da unas 2.500 frigorías. Es una primera aproximación útil, pero solo un punto de partida: la misma superficie puede necesitar bastante más o menos según otros factores.
Los factores que corrigen el cálculo
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Orientación y sol. Una estancia orientada al sur o al oeste —que recibe el sol fuerte de la tarde— pide más potencia que una al norte. En muchas viviendas del norte de Madrid, con grandes ventanales al oeste, corregimos claramente al alza.
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Superficie acristalada. El cristal es por donde más calor entra. Un salón con un ventanal grande necesita más frigorías que uno con una ventana pequeña, aunque midan lo mismo.
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Altura del techo. El cálculo por m² asume techos de 2,5 m. Si tu vivienda tiene techos altos (habitual en pisos antiguos o áticos), hay más volumen de aire que enfriar.
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Aislamiento y planta. Un ático bajo cubierta o un piso mal aislado gana calor con facilidad. Una vivienda entre plantas, con vecinos arriba y abajo, se comporta mejor.
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Uso y carga interna. Una cocina, un salón con muchos aparatos electrónicos o una sala con bastante gente generan calor extra que conviene contemplar.
Un ejemplo práctico
Salón de 25 m² orientado al oeste, con un ventanal grande y techo de 2,7 m, en un piso de Alcobendas:
- Base: 25 m² × 100 = 2.500 fg/h.
- Corrección por sol de tarde y ventanal: +15-20%.
- Corrección por techo alto: +5%.
Resultado: en torno a 3.000-3.100 frigorías. Si te hubieras quedado en las 2.500 de la regla simple, el equipo iría justo o corto en pleno agosto.
Tabla orientativa rápida
- Hasta 15 m²: ~1.500-2.000 fg/h.
- 15-25 m²: ~2.000-3.000 fg/h.
- 25-35 m²: ~3.000-3.500 fg/h.
- Más de 35 m² o espacios diáfanos: conviene un cálculo específico, y a veces varias unidades.
Son cifras de referencia para salir de dudas, no un sustituto de medir la estancia.
Qué pasa si te equivocas
- Corto de potencia: el equipo funciona al máximo sin alcanzar la temperatura, consume de más y se desgasta antes. Es el fallo más común de las instalaciones baratas.
- Sobredimensionado: enfría muy rápido, para, vuelve a arrancar (ciclos cortos), deshumidifica mal y deja una sensación de aire frío pero cargado. Además pagas de más por el equipo.
Conclusión
La regla de 100 fg/m² sirve para hacerte una idea, pero la potencia correcta sale de ajustar por orientación, ventanas, altura y uso. Por eso, antes de recomendarte un equipo, medimos la estancia en lugar de darte una cifra de catálogo. Si quieres una orientación rápida, mándanos por WhatsApp los metros de la estancia, la orientación y una foto de las ventanas, y te decimos qué potencia te conviene.